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HANS ASPERGER: NAZI SÍ O NAZI NO

i Abr 21st 7 Comments by

Nos desayunamos hoy con la noticia de la presunta condición nazi del psiquiatra Hans Asperger. Ya tenemos los periódicos digitales haciéndose eco; ya las redes sociales incendiadas; ya los propios asperger y sus familiares con que si le quiten el nombre al diagnóstico, que no quieren esa etiqueta. Esto se veía venir. La historia deja claro que Asperger vivió en la Austria ocupada por los nazis; y que no estamos más que ante un ser humano producto de su tiempo. Tarde o temprano se hablaría de ello.

Hans Asperger trabajaba en una clínica mental infantil en un tiempo en que los secuaces del nacionalsocialismo de Hitler exterminaban niños y adultos por razones mucho más banales que las de tener una incapacidad para valerse por sí mismos. Vivía también en un territorio ocupado, en el que la más pequeña muestra de resistencia hubiera conllevado su muerte, su ejecución inmediata, tal vez en el mismo despacho y por la misma persona ante la que diera a entender el más leve desacuerdo con las políticas del ejército invasor.

En este escenario, y con la mano en el corazón, digamos cuántos de los que hoy desde el sillón de casa hemos despertado con la noticia, hubiéramos dado nuestra vida; sabiendo además, que hubiera sido un acto inútil. Porque esos desgraciados niños, y los miles y millones de adultos, jóvenes o ancianos que les precedieron y siguieron, hubieran sido eliminados de igual modo. Y con esto no justifico la actitud; no justifico la firma en esos expedientes; porque creo que un médico ha de morir antes que dejar morir. Me duele pensar que Hans Asperger no fue un héroe; no fue el científico afable, valiente y entregado que tenemos en nuestra imaginación. Tal vez fue un hombre asustado, o un médico que objetivamente dejó ir a los insalvables para rescatar a los que todavía no habían sido señalados.

Con todo, quiero hacer uso de mi mente analítica y desprovista de condicionantes aprendidos para tratar de responder a unas preguntas que yo misma me hago, y que invito a que respondan:

¿Qué hubiera hecho yo? Posiblemente haberme dejado matar en un arrebato de honestidad tan desmedido como inútil. La razón por la que sé esto es mi propia historia personal, que me llevó en un período de mi vida a perder mi estatus, mi trabajo y caer en la ruina sólo por defender heroicamente y en soledad una postura que, no por menos cierta , era menos consentida por mi entorno. Lo hice y lo volvería a hacer, sabiendo el inútil sacrificio que alcanzó a mi propia vida y la de mi familia. Pero ya se sabe que los autistas no somos muy funcionales en esto de nadar y guardar la ropa. El ser humano social, en su mayoría, gestiona las cosas de otro modo. No se la juega. De no ser así, el mundo estaría lleno de héroes y santos y no de corruptos y egocéntricos.

¿Qué actitud hubiera sido la de máxima utilidad? Tal vez la que adoptó Hans Asperger: preservar la vida de unos pocos, aun sabiendo que otros serían eliminados. Me duele escribir estas palabras porque revivo imágenes y testimonios de personas que vivieron el holocausto y me siento estremecida. Me conmueve pensar que el doctor Asperger, poniendo el foco en ese grupo de niños, con capacidades singulares y que podían considerarse brillantes y de utilidad al régimen, a los que calificó como ‘pequeños profesores’, lo que consiguió fue salvarles la vida; aunque veo difícil llegar a conocer el destino de esos niños ni las intenciones del médico.

¿Qué hacían mientras tanto los padres y madres de los niños enviados a las clínicas nazis? Me temo que poco o nada; porque poco o nada podían hacer. Porque posiblemente, con toda la angustia y el dolor que ello conllevaría tuvieron que decidir entre dejar ir a uno de sus hijos y conservar su propia vida; y con ello la de sus otros vástagos. Eran ellos también colaboradores nazis?

Traigo a colación el caso ya referido en mi artículo ‘Eugenesia autista, cada vez más cerca’. En él me refería a un estudio que se hizo en 1920 por el doctor Meltzer a padres de niños con discapacidad intelectual en la baja Sajonia (citado por Steve Silbermann en su obra Una tribu propia).  Resulta ser que en esa encuesta se preguntaba a los padres cuatro cuestiones relacionadas con la posibilidad de acortar artificialmente la vida de sus hijos. Y no se asusten, porque el resultado fue que muchos de ellos estaban de acuerdo en ‘dormir’ a sus hijos para siempre, aunque, eso sí, ellos no lo harían personalmente (prefiriendo que lo hiciera una institución sin su intervención).

La conclusión es que nunca debemos ver los hechos históricos con las gafas de los tiempos actuales. Y no olvidemos que, por muy cruel, estremecedor, y vergonzoso que nos parezca un tiempo histórico, la vida humana no siempre tuvo ni tiene el mismo valor que le otorgamos, al menos teóricamente en las sociedades occidentales del llamado primer mundo. Todos somos hijos de nuestro tiempo. Y si no, revisemos la biografía de Leo Kanner, quien aun teniendo como colaborador a un antiguo trabajador de la clínica de Asperger huido a EEUU (y con muchas papeletas para asegurar que conocía el trabajo del psiquiatra austriaco), puso el foco exclusivamente en los niños autistas gravemente afectados por discapacidad intelectual, y con ello se granjeó un prestigio en la psiquiatría del momento, dejando a un lado a la mitad o más de los seres humanos hoy por hoy diagnosticados en el espectro autista. Yo le presupongo honestidad, y ética profesional, aunque podría también ponerlo en tela de juicio ya que al final de su carrera llegó a reconocer la existencia de muy diferentes grados de afectación en el autismo. Ya lo dijo el gran poeta ‘Nada es verdad ni mentira, todo es según e color del cristal con que se mira’

En mi opinión debemos abandonar cuanto antes la lucha de y por los términos: asperger, autismo, espectro autista… Somos, el colectivo calificado con una u otra de estas etiquetas, una gran comunidad; una de las minorías más numerosas de nuestra sociedad; y creciendo en número y en visibilidad. Este es el hecho cierto. Si nos llaman autistas o asperger o TEA, no debemos despistarnos del que es  el verdadero objetivo: la visibilidad, la lucha por nuestros derechos y la consecución de los apoyos necesarios para que todos y cada uno de nosotros, de acuerdo a sus necesidades, capacidades y deseos alcancemos una vida plena.

Ahora que, tras caerse del DSM-5, el CIE-11 eliminará definitivamente el Síndrome de Asperger como categoría diagnóstica; ahora que un colectivo cada vez más numeroso de personas autistas con capacidades de autorepresentación empiezan a alzar la voz; justo en este momento sale a la luz el escandaloso pasado presuntamente tolerante con el nazismo de Hans Asperger (no olvidemos que nunca perteneció al partido nazi y que si luchó en el ejército alemán fue por convocatoria obligada y no por su voluntad). No sé yo…

Me gustaría concluir diciendo que me siento apenada por que se insista en una conducta recriminatoria con respecto a Hans Asperger, y se olvide que a día de hoy, cientos de miles de personas seguiríamos siendo catalogadas como elementos molestos de la sociedad, excéntricos inadaptados, enfermos mentales o mendigos trastornados si no hubiera sido por su trabajo. Cientos de miles de personas arrojadas del sistema, y que en la actualidad tenemos la oportunidad de ser visibles, de autorepresentarnos y de reivindicarnos como minoría capaz de aportar valor a la sociedad.

Todo ello gracias a que Hans Asperger caracterizó nuestra condición, dando oportunidad a los investigadores que le sucedieron, de convertirnos en grupo diagnóstico portador de capacidades, discapacidades y derechos.

Yo, esto no quiero olvidarlo.

(Otro día será menester hablar de Grunya Sukhareva y Leo Kanner, para completar la historia)

Carmen Molina

Presidenta de Sinteno Inclusión

Persona autista nivel 1 (Síndrome de Asperger)

Comments

  1. carmen
    26 abril, 2018 at 5:10 pm

    Bueno, somos producto de nuestro tiempo y de muchas más cosas, de hecho tú misma no actuarías así (estoy convencida de ke eres sincera cuando lo dices). De todas formas lo malo ke hiciera en su vida no invalida en absoluto sus descubrimientos (muchas cosas ke conocemos hoy se descubrieron gracias a experimentos muy poco éticos), como tampoco las malas interpretaciones ke se puedan hacer después ni cómo se usen. A mí personalmente nunca me gustó el nombre “síndrome de asperger” la verdad y después de esto menos aún me gustaría llevar ese nombre. Me parece muy triste lo ke has contado sobre la eugenesia autista, cuando se terminará el nazismo? Trato de entender a esos padres pero no puedo.

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    • Carmen
      26 abril, 2018 at 5:22 pm

      Hola. Yo llevo muchos años defendiendo que el autismo y el asperger forman parte de lo mismo. Lo digo por mi experiencia personal ya que transcurrí a lo largo de mi vida desde ser considerada autista a asperger. Yo me defino a mí misma como autista pero defendiendo y visibilizando siempre que ser autista no es lo que anda en el imaginario social, ni siquiera en la definición de la RAE, ya que se asocia al autismo con discapacidad intelectual definido por Kanner, que también era producto de su tiempo y desechó la posibilidad de que se asociara al autismo a gente del tipo definido por Asperger. Total un lío que nos puede hacer perder de vista la realidad actual. Somos cientos de miles de personas autistas que reclamamos nuestros derechos y nuestro lugar en la sociedad.
      Por otra parte, entiendo de tu comentario que eres una mujer autista. TE invito a conocer el Comité para la Promoción y Ayuda a la mujer autista. Puedes verlo en esta dirección: http://cepama.es
      Gracias por tu interés

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  2. carmen tomasa
    26 abril, 2018 at 5:48 pm

    Sí. Acabo de echarle un vistazo y tiene muy buena pinta. Sigo este bloc cuando tengo tiempo y de hecho he comentado alguna vez con el nombre de carmen tomasa ke es el ke suelo usar (a pesar de ke nadie me conoce por ese nombre así completo) para evitar confusión con otras cármenes. Estoy de acuerdo contigo, de hecho algunas de las características ke según algunas clasificaciones se dan en el autismo diferencíándolas del asperger me aparecen en algunas épocas de mi vida tambien, pk el autismo no siempre se da en la misma intensidad y puede evolucionar mejorando en algunas características y empeorando en otras, al menos ésa es mi experiencia. Fui hiperléxica desde pekeña y ahora en cambio tengo dificultades para encontrar las palabras, de hecho, muchas veces no comento en algunas de tus entradas pk me cuesta trabajo expresarme. Saludos y gracias por poner muchas veces palabras a lo ke yo siento.

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    • Carmen
      26 abril, 2018 at 5:51 pm

      Ni que decir tiene que estamos para lo que necesites. Un fuerte abrazo

      Reply
      • MArio
        27 abril, 2018 at 8:14 am

        Muchas gracias por tu tiempo, muy bueno el blog.

        Reply
        • Carmen
          27 abril, 2018 at 9:23 am

          Gracias!!

          Reply
  3. Juliàn
    29 octubre, 2018 at 8:59 pm

    a partir del segmento , “¿que hubiera hecho Yo? ” , y ha medida que avanzo en la lectura , comienza lo sustancioso para el anàlisis … ,

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