TITULITIS AGUDA

TITULITIS AGUDA

i Abr 13th 9 Comments by

En estos días se habla sin parar del presunto falso master de la presidenta de la Comunidad de Madrid y todos aventuran que conllevará su cese o dimisión y truncará definitivamente su carrera política. Este hecho ha aflorado situaciones similares en torno a políticos y parlamentarios de todos los colores, quienes parece que aportan y borran de su currículum títulos académicos a discreción.

Me planteo el asunto de la titulitis reinante en nuestro país (titulitis = inflamación de la percepción de la calidad del individuo basada en la acreditación de certificados de todo tipo. Definición propia). En nuestra sociedad, se promueve la realización de cursos de formación (muchas veces con un alto coste de matriculación), tanto en escuelas privadas como en universidades públicas, con el fin de acreditar supuestamente la valía profesional de un individuo y favorecer su acceso al trabajo; todo ello, sorprendentemente, por encima de la experiencia demostrada o la valía personal. De esta ansiedad por acumular títulos, másteres, cursos, etc – muchas veces obtenidos con pocas o ninguna exigencia de acreditar conocimientos – vienen los impulsos de las personas públicas o privadas para ‘adjudicarse’ experiencias formativas de renombre, con la intención vana (¿?) de revestirse de un determinado prestigio que más tiene que ver con ostentación de nivel económico, demostración de un determinado estatus social y acceso a relaciones con la élite social, política, económica o empresarial. Esta mañana oí en un programa de televisión calificar a tales hechos como ‘afanes heráldicos de pueriles desvaríos’. Y me gusta.

Todo esto sería la cara de una moneda. En la otra nos encontraríamos a los colectivos de personas que padecen los desajustes de nuestro sistema educativo. Y digo padecen ya que por razón de su neurodiversidad tienen dificultades para seguir los sistemas reglados y poco inclusivos en los que los llamados normales parecen desenvolverse como pez en el agua, incluso para corromperlos. Hablamos de jóvenes y adultos autistas, con capacidades para seguir una formación profesional o universitaria y para los cuales la mera asistencia a clase y las dificultades para la comprensión de las relaciones sociales que se generan en los contextos universitarios, unidas a la incomprensión y rechazo de la sociedad excluyente en la que vivimos, les hace muy difícil el acceso y el seguimiento de los cursos. Estos jóvenes, con condiciones intelectuales que les permitirían estudiar incluso con resultados brillantes, se encuentran con barreras diarias que convierten la enseñanza media y superior en un campo exclusivo para el tipo humano mayoritario, con capacidades estándar y solvencia económica.

Pongamos ejemplos: los programas formativos son inflexibles, poco aptos para personas con ritmos diferentes de estudio y organización. Es cierto que con el sistema de créditos se da una aproximación a lo que podría ser una gestión de la formación adaptada; sin embargo, nos encontramos con la obligatoriedad de hacer exámenes orales ante un tribunal o la necesidad de trabajar en equipo, circunstancias poco menos que imposibles de alcanzar por los estudiantes autistas. Por si fuera poco, se mantienen los sistemas de exámenes escritos y a tiempo tasado, en aulas superpobladas: un campo hostil para personas que tienen dificultades en la psicomotricidad fina, por lo que tienen dificultades para dominar la caligrafía, sobre todo bajo presión, y problemas de sobrecarga sensorial. Un aula llena de gente conlleva un alto nivel de estimulación sensorial que dificulta o impide la concentración, y los tiempos de examen impiden dedicar el necesario a escribir con una caligrafía legible a la velocidad que se requiere.

Por otro lado, los planes de acogida y adaptación para apoyo a la discapacidad con los que cuentan algunas universidades, no contemplan la contingencia de las personas autistas: no existen visitas previas a espacios del campus y aulas, no existen adaptaciones a la realización de exámenes, control de tiempos o formatos de realización de los trabajos (no al menos a los niveles que se requiere); no existen los mediadores sociales (mediador social = persona autista preparada o neurotípica con conocimiento del mundo del autismo y con capacidades para funcionar como interlocutor en la resolución de conflictos, favoreciendo la comunicación y promoviendo el bienestar de las personas autistas en entornos laborales, escolares y sociales.)

A pesar de todo, contamos con un buen número de personas autistas con formación media o superior, a las que les pasa lo contrario que a la Sra Cifuentes y sus compañeros: ya pueden esgrimir el mejor título o la mejor nota media; el mejor máster, trabajo de fin de grado o TFM, que no consiguen revestirse del aura de valor necesaria para ser admitidos en el mundo laboral. Hay ejemplos de jóvenes autistas que se convierten en estudiantes eternos, pasando de una carrera a otra, de una especialización a otra, como alternativa a una vida aislada y sin objetivos a la que les aboca la sociedad que les cierra las puertas de acceso a la vida independiente y al trabajo. Se convierten en niños eternos, dependientes primero de padres y luego de hermanos o instituciones, tratados como menores de edad, negándoles sus derechos fundamentales y su desarrollo personal. También encontramos jóvenes y adultos con capacidades profesionales y actitudes admirables para el desempeño profesional, que son incluidos en el pelotón de los torpes, sólo por haber sido etiquetados como ‘menos válidos’ (¿Recuerdan el término minusválido? Erradicado en la teoría, pero subyacente en el imaginario social cuando hablamos de personas diferentes). En general estas personas son vistas como dependientes, necesitadas de protección y a las que no se les otorga el respaldo laboral que cabría esperar de su capacitación y formación.

Se me ocurren soluciones. Se me ocurre pedir a los Ministerios de Educación, Empleo y Seguridad Social, Sanidad Servicios Sociales e Igualdad, que favorezcan planes de inclusión y accesibilidad universal para el casi medio millón de personas autistas en nuestro país. No debemos olvidar que desde que se ha extendido el espectro del autismo, incorporándose al mismo al nutrido grupo de las personas con síndrome de asperger, ha crecido exponencialmente el número de individuos con capacidades intelectuales preservadas o superiores que se engloban bajo el término de autista; lo que rompe los paradigmas y estereotipos que unen tradicionalmente al autismo con la discapacidad intelectual, algo a tener muy en cuenta.

Se me ocurre también que se podrían contemplar las especificidades de las personas autistas en los planes de acogida en las universidades y centros de formación profesional y que se podría incorporar la figura del mediador social a los grupos de inclusión en la educación.

Y, además es condición inexcusable que se cuente con las propias personas autistas cuando se diseñen los planes, cuando se implanten, cuando se evalúen y revisen. ¿Saben por qué? Porque, sencillamente, hay que abandonar la posición del ‘todo para ellos pero sin ellos’, en la que se ha asentado la sociedad respecto de la diversidad de las minorías; para tener en cuenta el lema que reivindican las personas autistas: ‘Nada para nosotros sin nosotros’.

Si empezamos este post hablando de la titulitis aguda de nuestra sociedad, quiero acabar defendiendo la necesidad de considerar las capacidades de las personas por encima de los certificados reales o aparentes. Y con ello ni excuso la venta de títulos, ni la falsedad en documentos, ni la gravedad de unos hechos que, por encima de todo deben abochornar, por innecesarios y pueriles, a nuestro políticos, a nuestros responsables universitarios y a los ciudadanos de a pie que falsifican firmas, que realizan montajes de acreditaciones y títulos académicos pensando que son más capaces de lo que son por el simple hecho de exhibir en la pared un título que así lo diga, aunque sea más falso de que un duro de goma.

Y debemos hacer, por último, una llamada de atención a los empleadores que hacen convocatorias para cubrir puestos de trabajo recabando títulos, cuanto más mejor, sin pararse a comprobar las capacidades y las actitudes de los candidatos, excluyendo muchas veces a los mejores en favor de aquellos que más sellos tengan en su pasaporte estudiantil. Y con ello, no siempre aciertan.

Un vez más tenemos que llevarnos las manos a la cabeza y decir, como el personaje de nuestro recordado y admirado Forges: ‘País….’. ¿Será la última?

Carmen Molina

Presidenta de Sinteno Inclusión 

Coordinadora de CEPAMA Autismo y Mujer

Nace CEPAMA Mujer y Autismo

i Feb 11th 1 Comment by

Nace CEPAMA para la promoción y apoyo de las mujeres autistas/asperger como ciudadanas de pleno derecho en la sociedad, que reivindican reconocimiento y respeto

Desde hoy, las niñas y mujeres autistas/asperger cuentan con CEPAMA, primer Comité de Promoción y Apoyo de la Mujer Autista de nuestro país, creado por iniciativa de la Asociación Sinteno para la inclusión social y la promoción de la accesibilidad universal de las personas en el espectro del autismo.

Cepama nace para trabajar, específicamente, en favor de las mujeres y niñas autistas/asperger, promover su visibilidad y defender sus derechos, por considerar que sufren una doble discriminación: la de género y la de las dificultades para una inclusión social plena. Uno de sus objetivos centrales es promover su empoderamiento  a fin de que puedan decidir sobre su propia auto-representación y participar en la toma de decisiones que les afectan en aquellos estamentos donde se producen.

Entre sus principales objetivos se encuentra la concienciación sobre el autismo  en las mujeres -invisibilizadas históricamente por una doble exclusión- con el fin de eliminar prejuicios y estigmas existentes. Para ello promoverán acciones que conduzcan a un mejor diagnóstico de las niñas y las mujeres autistas/asperger, atendiendo a sus características específicas y eliminando el sesgo de género; y a la creación de redes de intercambio y apoyo donde puedan aprender más sobre sí mismas y compartir formación  con los profesionales.

El comité está compuesto por mujeres autistas/asperger y profesionales vinculadas a esta materia que trabajarán en todo el territorio nacional a favor del reconocimiento de las necesidades específicas de las mujeres y niñas autistas/asperger, la defensa de sus derechos en los ámbitos políticos, educativos, sociales y laborales, su inclusión social plena y la mejora de sus condiciones de vida y bienestar personal.

Mujeres y autistas, las grandes ignoradas

El autismo, considerado como una condición del individuo, presenta un amplio espectro en sus manifestaciones y puede afirmarse que la diversidad es su característica principal. Hace ya seis décadas que se identificaron sus primeras manifestaciones y desde entonces se ha recorrido un largo camino para identificar su origen y apoyar a las personas en el espectro, a fin de conseguir una mejor calidad de vida, junto al respeto y aseguramiento de sus derechos.

Sin embargo, la mujer ha sido la gran olvidada en los estudios, las estadísticas y los diagnósticos que se realizan con la base del individuo masculino, obviando las diferentes características del autismo en femenino. Esto trae como consecuencia que, de las aproximadamente 500 mil personas en el espectro del autismo contabilizadas en nuestro país, sólo una cuarta parte sean mujeres. Hay algunas opiniones que consideran que el autismo no tiene por qué afectar en igual porcentaje a ambos sexos, pero Cepama considera necesario marcar como prioridad la caracterización del autismo en la población femenina dado que el actual sistema de identificación tiene un sesgo casi exclusivamente masculino, que deja fuera de diagnóstico a muchas personas de otro sexo cuando no se ajustan a ese patrón. Y sin diagnóstico certero, tampoco habrá la atención adecuada.

Por ello Cepama llama la atención sobre la importancia de visibilizar esta realidad, comprender las manifestaciones específicas de la condición autista en  niñas y mujeres y favorecer su reconocimiento social, porque lo contrario supone una injusticia derivada de la exclusión y desatención de un número importante de mujeres y niñas que se quedan fuera del sistema, víctimas de una doble discriminación.

Cepama, que tiene como ámbito todo el territorio español, comparte sede social con la Asociación Sinteno (Reg. Asociaciones: 601218 / CIF G86592599, en Ciempozuelos, Madrid, en la Plaza Mayor nº 10).

 

Para más información:

Carmen Molina, Coordinadora de Cepama y Presidenta de Sinteno:

Teléfono: +34 634 54 74 13

E-mail: info@cepama.es

Blog: http://cepama.wordpress.com

Cuando convocar no significa citar: Confusiones de contexto en los TEA

i Nov 24th 1 Comment by

Los que me conocen saben que no me gusta comentar episodios de mi vida personal, ni tampoco irme quejando de dificultades y sinsabores asociados a mi condición de persona autista. En mi caso, el autismo me ha dado mucho más de lo que se supone que me tendría que haber quitado. Siempre me sentí diferente; pero nunca me sentí inferior. También debo decir que no me gusta que, atendiendo a mi alto nivel de autonomía personal, se me ponga como ejemplo de cómo puede ‘curarse’ del autismo. Porque pienso, y repito hasta la saciedad, que el autismo no es una enfermedad; que no se debe curar a nadie de sí mismo y que las dificultades y los problemas asociados a las personas autistas sea cual sea su nivel de dependencia han de atenderse como se atienden los de cualquier otro ser humano dependiente, garantizando su plena inclusión como sujetos de derechos universales que son. Creo firmemente que se nace autista, se vive autista y se muere autista, y que tal condición no ha de conllevar necesariamente la tristeza y la infelicidad ni para el individuo ni para quienes le rodean.

Con todo, hoy voy a hacer una excepción. Voy a contar una reciente anécdota personal con la que quiero explicar que las dificultades para comprender los entornos y para relacionarse socialmente nos acompañan toda la vida, incluso a los autistas mejor incluidos en la sociedad.

Yo trabajo. Muchas personas de mi entorno laboral conocen mi condición autista. Esto no ha sido siempre así; en muchos escenarios he disimulado, he fingido y he mentido para parecer ‘normal’, para no sentirme estigmatizada, y también, para conseguir poder trabajar en lo que es mi vocación. Hubo un tiempo en que lo conseguí. Ahora no es ese el escenario y no encuentro necesidad de suplantar mi condición por una representación de alguien que no soy yo, por lo que mi control sobre las relaciones sociales ha bajado mucho (debo decir que con ello también mis niveles de ansiedad); así, las ‘aspercagadas’ (meteduras de pata asociadas a la condición asperger del individuo, por no saber interpretar el contexto y las reglas sociales) aumentan en frecuencia.

Lo cierto es que recibí un correo de mi jefe (él ya sabe que prefiero comunicarme por escrito) en el que me pedía que convocara tres reuniones y una serie de instrucciones al respecto. No hablaba de fechas, por tanto la instrucción era sólo convocar. En ese momento entra en acción mi cerebro autista, para el que una palabra tiene un solo anclaje significativo: en este caso, convocar es ‘citar a alguien para la realización de algún encuentro, reunión o evento’. Y eso fue lo que yo hice. Miré la agenda de mi jefe y fui acoplando reuniones y citando a los asistentes. Para mi sorpresa, el disgusto de mi jefe y el malestar de algunos, resulta que no se puede convocar citando a las personas, sino que convocar es igual a:

  • Llamar uno por uno a todos los asistentes
  • Preguntar cuándo tienen disponibilidad
  • Buscar un día en el que todos estén disponibles
  • Decírselo y…… por fin,
  • ¡¡¡Convocar!!!

Juro por lo más sagrado que no se me había ocurrido pensar en esto. Por varias razones. La primera, porque convocar, según el Diccionario de Real Academia de la Lengua significa (sic) Citar, llamar a una o más personas para que concurran a lugar o acto determinado. (Exactamente lo que yo había entendido por el término). La segunda porque es absurdo acordar algo y después hacer una convocatoria, cuando ya todos saben cuándo, dónde y cómo va a suceder. Algo así como preguntar a todos los comensales qué les haces de comer y después darles un menú para que se lo lean. Y claro, esperar a que se sorprendan. O lo que es lo mismo, esperar a que confirmen una convocatoria. Demasiado contradictorio, vago y falto de lógica. Demasiado….social. He tomado nota, una más, de una palabra que en el contexto laboral (al menos en el de mi empresa) significa una cosa diferente a su definición en el diccionario.

Es difícil explicar a quienes no están relacionados con el mundo de los TEA que las personas autistas no tienen esa forma innata de adaptación al contexto que parece tan fácil en los neurotípicos. Como dice Peter Vermeulen (Autism as context blindness p.189), refiriéndose a la diferencia entre el significado de un término en el diccionario y su significado en la vida real: ‘Para entender las palabras en el mundo real, necesitas entender el contexto, porque cada palabra puede tener diferentes significados. Para alcanzar el significado correcto de entre todos los posibles, usamos el contexto’ Peter habla de ‘ceguera al contexto’ como la característica determinante del autismo y que influye en todas las demás: percepción, comunicación, relación social, etc. Una persona que tiene dificultades para comprender el escenario en que cada cosa está sucediendo tiene un riesgo importante de cometer errores constantes en el día a día. 

Esta vez he tenido suerte: estoy en un entorno saludable. O lo que es lo mismo, un espacio laboral en el que no se paga un alto precio por ser un ‘divergente’. Al final ha quedado en una anécdota más. Me pregunto qué pasará cuando tenga que convocar sin consensuar la cita; y cómo podré distinguir un contexto de otro. Debo confesar que con mi edad y con más de treinta años de carrera profesional no me asusta mucho, aunque me pongo en la piel de los jóvenes TEA que no entienden por qué no son aceptados, a los que nadie les explica las diferencias de comprensión ante un mismo suceso, ni las reglas en el trabajo, en la escuela o en la relación con amigos. Esta reflexión me lleva a pensar que la sociedad no es justa. No lo es por muchas cosas; en este caso porque se permite definir y saltarse la definición; y hacerlo unas veces sí y otras no; y pretende que se sepa cuándo es de un modo y cuándo de otro. Así, por las buenas. Y lo que es peor, penaliza a las personas que entienden que las reglas se hacen para seguirlas, las definiciones para aplicarlas y que cuando hay excepciones se tiene que explicar para que puedan ser entendidas.

Releo lo escrito y pienso que sí, que prefiero ser autista. Lo contrario es vivir en un mundo demasiado caótico. Aunque… ¿Qué tal si hiciéramos el esfuerzo de conocernos un poco más para poder disfrutar mejor de la diversidad humana? Y seguro que aprenderíamos que para muchos convocar significa citar y que a lo mejor lo que mi jefe quería era que ‘consultara disponibilidad’.

Dedico este post a FF, mi jefe, un tipo con el que discrepo en casi todo y con quien puedo discrepar para crecer y para, entre los dos, conseguir mejores resultados que si no fuéramos tan distintos. Gracias por haber tenido la curiosidad de conocer el mundo del autismo y la generosidad de no cuestionar la diferencia.

Entornos saludables en el autismo

i Jun 6th 3 Comments by

El pasado 29 de mayo, tuve el placer de participar en la Jornada Autismo y Sanidad organizada por la Federación Autismo Madrid. Bajo el título Comorbilidad, Salud Mental y TEA. Yo intervine en la mesa redonda sobre autismo en la edad adulta. En una de las preguntas después de la ponencia en la que hablé de ‘entornos saludables’ me pidieron que explicara que entendía por tal. He elaborado este post para reflexionar de forma un poco más extensa sobre el asunto.

Dice la RAE en su primera definición sobre la palabra entorno: Ambiente, lo que nos rodea.

Nadie escapa a su entorno. Esta es la primera reflexión. De Perogrullo, me dirán. Aquellos que están en un entorno estupendo o al menos en el que se sienten cómodos, seguramente no se habrán planteado la necesidad, el deseo o el anhelo de escapar. Sin embargo, para las personas autistas, es ese entorno precisamente el origen de su malestar, de su dolor, de su angustia vital. ¿Saben por qué? Simple. Pongo ejemplos: porque ir en un transporte público en el que se aprieta la gente duele en la piel. Porque escuchar la megafonía de un centro comercial puede llegar a general  un severo ataque de pánico. Porque un colegio lleno de pasillos bulliciosos, de paredes cargadas de dibujos de mil colores, de cambios imprevistos, aplausos, gritos, carreras, hace imposible estudiar.

Cierren los ojos e imaginen. Alguien te toca cuando no quieres, te sientes violentado. Te mantienen con los ojos abiertos observando luces de neón que se encienden y apagan; quieres cerrar los ojos, pero no te dejan. Te hablan en un idioma que no entiendes y te gritan para que lo entiendas o te reprochan porque no sabes lo que dicen, o te aíslan porque no comprendes. Todo junto, cada día, todos los días del mes, todos los años de tu vida. Y un buen día te preguntan ¿tú por qué tienes ansiedad? Y te quedas pensando que SOLO puedes tener ansiedad.

Hagamos otro juego. Estamos, afortunadamente, en una sociedad occidental, europea, con preocupación por preservar valores y derechos (otra cosa es cómo y en qué forma se consiga). De esto debemos congratularnos. Hoy por hoy cualquier persona da por hecho que se ha de favorecer el acceso a los espacios públicos y semipúblicos a las personas con movilidad reducida. Extrapolemos al absurdo (pongo el ejemplo con el máximo respeto a las personas en silla de ruedas y con mi admiración por la lucha y superación de que hacen gala cada día). Imaginemos que vemos la siguiente escena: Una persona en silla de ruedas quiere entrar en un edificio al que solo hay un acceso por escaleras. Otro individuo le dice:

  • No te preocupes, vamos a entrenarte y te vas a poner de pie, vas a ser normal, porque aquí puede entrar todo el mundo. No te desanimes.

Y entonces le tienen durante meses explicándole cómo ha de mover las piernas (esas que su fisiología nunca le permitirá mover), y le hablan de músculos y nervios; y le ponen a que estire y encoja. Y cuando ven que no avanza pues le colocan unos arneses y unas prótesis exteriores que ni le dejan moverse ni consiguen que ande. Y al final, nuestro protagonista se desespera, piensa que no vale para nada, que nunca será normal y se deprime, aísla, tiene brotes de mal humor y enfado… ¡¡¡¡Vaya, lo mismo que le pasa a las personas autistas!!!!

Y todo se soluciona con una rampa. ¿Quién lo hubiera dicho?

La segunda reflexión que quería hacer tiene que ver con la toma de conciencia de que el entorno lo construimos entre todos. ¡Vaya! ¡Otra perogrullada!– dirá alguno. No tanto. Porque el entorno lo construyen las mayorías. Esas que dan por hecho que lo que ellos ven lo ven todos, que lo que ellos son lo son todos, que lo que ellos necesitan y quieren es lo mismo que quiere o necesita toda la humanidad. Son los mismos que te ponen cara de sorpresa y que no entienden cuando les demuestras que ves, oyes, o sientes lo que ellos no. O que razonas, piensas y comunicas de la forma que ellos no lo hacen. Son los mismos que te etiquetan, estigmatizan, aíslan o compadecen porque no tienes en honor de ser como ellos. Y los que quieren que seas normal, tan normal como lo son ellos, olvidándose que tú ya eres normal y perfecto en ti mismo, con tu naturaleza y todas y cada una de tus características.

¿Y ahora qué hacemos?

Construir. Vamos a construir un entorno social que no sea dañino para una parte de la población. Vamos a andar entre todos una parte del camino. Vamos a intentar encontrarnos en un punto equidistante, donde los esfuerzos de adaptación sean realizados por parte de las mayorías y de las minorías; porque hasta ahora, con apoyos o sin ellos, el esfuerzo lo están haciendo los más vulnerables. Creo que se ha pervertido el significado de la palabra inclusión para transformarla en algo parecido a una ‘acogida’. Te admitimos en nuestra sociedad; eres igual a nosotros. Ahora bien, ocúpate con tu esfuerzo en ser normal. Sin miedo a levantar ampollas voy a decir que eso es injusto, es intolerable, y me arriesgo a decir que vulnera los derechos más elementales del ser humano. No es justo querer curar a la persona de sí mismo sino apoyar a todos y cada uno en su diversidad y en sus diferentes capacidades porque no hay un solo individuo en este  mundo que no sea valioso en sí mismo.

¿Hacemos rampas para autistas?

Pienso bastante en esto. Una rampa para autistas, o lo que es lo mismo, un entorno saludable tendría en cuenta:

  • Las agresiones sensoriales, dotando a los espacios públicos de salas de silencio y aislamiento sensorial. Igual que hay salas de lactancia, por ejemplo.
  • Que es necesario crear espacios de escolarización y laborales con horarios adaptados, alejados de las horas punta de las grandes ciudades (esto ayudaría muchísimo a la conciliación familiar de la que tanto se habla: doble beneficio)
  • Que debemos enseñar en las escuelas que hay diferentes modos de comprender y comunicar. Los autistas aprenderían a hablar ‘social’, pero mantendrían su forma de comunicación natural. Los NT harían lo mismo a la inversa.
  • Que existen pensadores visuales, y que las señaléticas han de ser gráficas, aunque sin abrumar, porque las personas autistas tienen otros niveles de percepción de los datos visuales y otros tiempos de procesamiento para la información inmediata.

Ejemplos, digo yo. Utopías dirán ustedes. Yo he probado estas cosas en mi casa y en mi entorno laboral, las he probado también en las visitas a museos que hemos diseñado en la Asociación Sinteno, que tengo el honor de presidir. Y no han temblado las estructuras de la sociedad (si me permiten la ironía). Incluso hay compañeros que celebran la diversidad y que recurren a mis ‘potencialidades’ para apoyarles. En mi familia tenemos la suerte de ser bilingües. Me siento orgullosa cuando alguno de mis hijos o hermanos  me dicen: Eso es en tu idioma, en el nuestro se dice así a ‘asá’. Debo admitir que no es fácil, que nunca va a serlo, que unos y otros nos sentiremos incomprendidos, indignados, unas veces dolidos y otras desesperados. Sin embargo, ¿no les parece que merece la pena no perder de vista la utopía?.

Pues ahí, cerca de la utopía, a mitad de camino entre su mundo y el mío; justo ahí nos encontraremos, si ustedes quieren.

 

Me gustaría dedicar este post a los profesionales sanitarios del autismo: a los  que se esfuerzan cada día en la investigación por comprender de dónde procede esa diversidad, porque algún día llegarán a saber que los autistas no somos producto de un fallo natural sino que somos naturalmente diversos; a los que ayudan a soportar esos entornos difíciles porque a veces a ciegas y a veces iluminando, mejoran la calidad de vida de las personas TEA. Y en concreto, a la Federación Autismo Madrid, por permitir que no se hable de autismo sin escuchar la voz de los autistas y muy cariñosamente al doctor Celso Arango quien con una conversación de dos minutos me recordó la humanidad de la sanidad relacionada con la salud mental.

Proposición No de Ley sobre Mujer y Asperger en el Congreso de los Diputados

i May 22nd No Comments by

El pasado 19 de mayo, el Grupo Parlamentario Socialista registró en el Congreso de los Diputados una Proposición No de Ley sobre las necesidades de apoyo y visibilidad de las mujeres con Síndrome de Asperger en nuestro país. Desde Sinteno estamos muy satisfechos de haber participado en primera persona en la elaboración de dicha proposición. El equipo encabezado por la Diputada Aurora Flórez, contactó con la presidenta de la Asociación, Carmen Molina, para recabar su apoyo, dada su condición de mujer y asperger. Hemos trabajado mano a mano con el grupo socialista a fin de que el documento presentado refleje de la forma más precisa posible las necesidades reales de las mujeres autistas en general y su doble estigma , no sólo por ser una minoría dentro del espectro del autismo sino por encontrarnos en una sociedad con un fuerte sesgo de género sanitario y en el que tanto los diagnósticos como las terapias se orientan al fenotipo masculino del autismo. Poniendo en valor estudios como el realizado por el equipo de María Merino en Autismo Burgos y los de Autism in Pink a nivel Europeo 

En la Proposición no de Ley presentada se solicitan las siguientes actuaciones:

  • Realizar estudios estadísticos con trazabilidad en el tiempo, incidiendo en la perspectiva de género ya desde las etapas iniciales de la vida del individuo.
  • Fomentar los estudios de TEA-ASperger con perspectiva de género tanto en personas adultas como en la edad infantil.
  • En base a los estudios realizados, modificar criterios de diagnóstico para adecuarlos a las manifestaciones del espectro autista en niñas y mujeres con asperger
  • Incorporar en los protocolos de detección de acoso, abuso y violencia, en todos los ámbitos (escolar, sanitario, laboral etc) las especificidades que presentan las niñas y mujeres con TEA/Asperger.

Esta problemática es puesta de manifiesto cada vez con mayor intensidad desde los colectivos autistas femeninos donde se encuentran ejemplos de cada vez más mujeres que alzan la voz para pedir visibilidad, diagnósticos específicos y conocimiento y respeto a la condición de autista/asperger y mujer por parte de la sociedad, del sistema educativo y del terapéutico y sanitario.

Agradecemos especialmente a la diputada su interés por recabar la participación de las personas autistas. Desde Sinteno defendemos que han de ser las mujeres y hombres dentro del espectro los que se autorepresenten y se conviertan en colaboradores y apoyo de terapeutas, profesores y psicólogos. De este modo ganaremos todos.

Para saber más: 

https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/el-psoe-pide-perspectiva-de-genero-en-el-diagnostico-de-asperger-en-mujeres-3670

http://www.autismogalicia.org/index.php?option=com_content&view=article&id=515:revista-maremagnum-xix&catid=70:maremagnum&Itemid=1&lang=es

http://autisminpink.net/

Brecha de género en el autismo

http://semanal.cermi.es/noticia/opinion-mujeres-TEA-doble-discriminacionc-cristina-paredero.aspx

Entrevista sobre Mujeres y Niñas con TEA a Maria Merino (Autismo Burgos, Autism in Pink, Coordinadora de la Mesa de Mujeres con TEA de AETAPI)

Mujer y asperger: doble estigma

LA BRECHA DE GÉNERO EN EL AUTISMO

i Mar 7th No Comments by

Como cada año, llega el 8 de marzo y el mundo entero se pone a hablar de las mujeres. De pronto, más del 50% de la población parece ser el foco de medios de comunicación, instituciones y redes sociales varias. Quién de nosotros no ha dado un ‘me gusta’ a una foto con frase célebre, a una reivindicación, a un dato significativo. Luego la vida sigue y ese 50% de la población vuelve a ser invisible, vuelve a soportar tener un salario más bajo, un trabajo menos cualificado, y ello a pesar de tener mayor formación y capacidades iguales para el liderazgo y la gestión. Otra vez vuelven a ser encerradas, maltratadas, sometidas y asesinadas. Y todo ello no solo en el llamado tercer mundo, ese que en nuestro imaginario aparece como el centro de todas las injusticias y barbaridades. También sucede y con igual virulencia aunque con mayor sutileza, en el llamado ‘primer mundo’, ese en el que nos movemos los que pensamos que somos más: más guapos, más dinámicos, más cultos o más avanzados; sin pensar que somos también menos: menos sabios, menos tolerantes, menos felices.

A pesar de no tener claro la validez de estas celebraciones basadas en el marketing y movidas por los medios sociales y políticos, me resisto a no aprovechar mi humilde tribuna para hablar en esta fecha, un día más, de autismo. Hoy tras el cristal rosa (¡viva el tópico!) de la mujer dentro del espectro del autismo.

Echar un vistazo a las cifras es escalofriante. Cuando hablamos de diversidad las mujeres salen claramente perdiendo, no solamente frente a sus homólogos masculinos sino frente a sus iguales de sexo femenino. Por posicionarnos, tomemos conciencia de que de la totalidad de las personas con discapacidad en nuestro país, el 60% son mujeres; esto es, 2,31 millones (Fuente INE 2008). No es desdeñable la cifra, a la que añadimos que un 31% ha sufrido o sufrirá algún tipo de maltrato físico o sexual a lo largo de su vida, frente a las tasas ya indignantes del 12,5% de mujeres sin discapacidad. Y el 24,5% sufrirá algún tipo de violencia psicológica frente al 14% en el caso de la población femenina sin diversidad. (Fuente: Informe sobre la violencia de género hacia las mujeres. CERMI 2017)

Por más abundar, hablemos de las otras ‘violencias’, aquellas que son abrumadoramente sufridas por mujeres discapacitadas. Estas son: la violencia económica, esa que se da cuando se impide a la persona administrar sus propios bienes y el producto de su trabajo remunerado, y la violencia de control, la que condena a la mujer con diversidad al entorno familiar, en el que se ‘aprovecha’ como mano de obra gratuita realizando tareas domésticas, cuidando de padres o familiares ancianos o incluso haciendo de niñera de sobrinos. Esa violencia que impide a la mujer con discapacidad insertarse en el entorno, trabajar, colaborar en su círculo social, participar en la vida de su comunidad, tener amores, parejas e hijos; y que no tiene empacho en usarla para eso mismo cuando le conviene y en aras de la protección y el cuidado. Estas violencias representan un 13,3% frente al 3,4% (económica) y un 23% frente al 15,1% (de control).

¿Qué sucede en el espectro autista? Aún hoy por hoy, casi 75 años después de empezar a hablar de autismo, nos encontramos en medio de un magma de cifras de prevalencia, definiciones de grado y calificaciones de discapacidad, a modo de cajón de sastre en el que es difícil por momentos encontrar a la mujer autista, caracterizarla para conocerla y sobre todo reconocerla y respetarla como ser humano, diverso y perfecto en su diversidad. Por razón de sesgo de género en el diagnóstico, la mujer queda fuera del radar de unos tests pensados para hombres y de unas evaluaciones basadas en las manifestaciones externas del autismo en niños y hombres. Por lo tanto, son infradiagnosticadas, ignoradas para la obtención de apoyos tempranos, olvidadas en su vida adulta. Y esto es grave. Es muy grave porque, no nos olvidemos, hablamos de una discapacidad relacionada con la comunicación social, con la interacción con el entorno, con la comprensión y la gestión de las emociones, ámbitos en los que tradicionalmente se asigna niveles más altos de participación a la mujer frente a su igual masculino.

Según el estudio realizado por Autismo Burgos, dentro del programa europeo Autism in pink, el 47% de las mujeres dentro del espectro del autismo tienen estudios superiores e incluso el 41% de ellas encuentran empleo. Sin embargo, más de la mitad (56%) manifiestan sentirse poco incluidas en su comunidad y solo el 27% está satisfecha con sus logros en la vida.

Me gustaría hablar hoy de mujeres autistas; de mujeres fuertes entre las fuertes, perseverantes, obstinadas, pasionales, intuitivas y justas (relación de características con las que se define la personalidad autista). Mujeres que realizan un agotador trabajo 24 horas al día, para estar en un mundo cuya organización social no comprenden, en el que con frecuencia son señaladas por no responder a estereotipos femeninos, por decir lo que piensan sin filtros sociales. En el que son perseguidas por defender la justicia, obsesiva, persistente, detalladamente (relación de características con las que se define la personalidad autista). Mujeres que se levantan cada mañana y miran retadoramente a la vida y que  llegan a la noche buscando un rincón en el que ser lo que son lejos de miradas de sospecha, en el que poder quitarse la ropa de moda que ‘duele’ cuando te roza, los tapones de los oídos que le han protegido del ruido de los entornos sociales, la sonrisa que casi nunca comprenden y que casi nunca retiran de su cara: un gesto más de relación social aprendido.

A menudo pienso cuánto tiempo más habrá de pasar para que esas mujeres (en torno a 100 mil en nuestro país si atendemos a las estadísticas más conservadoras) puedan estar en la sociedad sin que se les exija responder a patrones injustos de feminidad mal entendida.

Hoy, y mañana y pasado ser visible es el reto. Hoy, mañana y pasado, tiene que ser 8 de marzo; y en ello, junto a millones de mujeres distintas por cultura, por desarrollo, por personalidad, y perfectas por esencia, nos vamos a encontrar. En un perpetuo y celebrado 8 de marzo al que os invitamos, para celebrar simplemente, la diversidad.

Testimonio de vida

i Oct 24th 1 Comment by

Quiero presentar a Raquel Montllor, educadora social y psicopedagoga, diagnosticada de síndrome de asperger (autismo nivel 1) en la edad adulta. Ella nos cuenta en primera persona sus dificultades para gestionar su vida ordinaria, y sus problemas en el ámbito laboral. Gracias, Raquel por tu valentía. Porque ser visibles nos hará ser conocidos y respetados.

Quién soy

Creo que el ámbito social está lleno de gente totalmente vocacional. Personalmente, siempre me ha interesado el campo social. Imagino que es porque durante mi infancia y adolescencia tuve muchas dificultades a nivel emocional en el ámbito familiar, escolar y social. Como seguramente se puede imaginar, durante mi juventud, era incapaz de expresar mis sentimientos, y tenía la sensación de que siempre me culpabilizaban  de  lo que pasaba. El miedo me paralizaba, y mi autoestima, identidad y comportamiento se resintieron, convirtiéndome en una persona negativa y depresiva. Yo siempre quise tener una familia “normal”, sintiéndome cuidada y amada, dentro de un ambiente equilibrado y cálido. Creo que de aquí vinieron las inquietudes para ayudar a las personas más desfavorecidas, ya sean niños, adolescentes, adultos o ancianos, fuera del ámbito escolar. Es decir, quería conocer todos los contextos para poder trabajar en el ámbito sanitario (como médico, psiquiatra, enfermera …), social (educadora social, trabajadora familiar, trabajadora social) o educativo (maestro de educación especial.). Quería ayudar a todo el que se pudiera sentir como yo: solo, poco querido, abandonado … Ya que todo el mundo se merece, al menos, una segunda oportunidad. Fui diagnosticada “oficialmente” con síndrome de Asperger a los 40 años.

Cómo soy

Generalizando, ya sabéis que las personas con síndrome Asperger muestran poca expresividad facial y tienen dificultades para leer el lenguaje corporal de los demás. Es decir, tienen un déficit persistente en la comunicación y en la interacción social, dando:

  • Escasa respuesta social, reciprocidad social y emocional.
  • Escasas conductas de comunicación no verbal utilizadas para la interacción social.
  • Dificultad manifiesta en el desarrollo, mantenimiento y comprensión de las relaciones sociales.
  • Conductas repetitivas y estereotipadas.

Y hasta aquí, la teoría. Porque no es solo como soy, sino como me siento. Así pues, os puedo asegurar que, una persona (yo) con Asperger os puede decir que …

  • Cuando estoy contenta me pongo nerviosa: salto, chillo …
  • Cuando quiero algo, lo quiero de inmediato.
  • A la hora de ponerme la ropa me hago un “lio” (jerseys al revés, calcetines de diferente color …)
  • Me gusta la rutina y no tolero nada bien los cambios imprevistos. Tengo rituales que tengo que hacer pase lo que pase.
  • A veces, necesito un guión para no perderme explicando muchas cosas a la vez (como ahora mismo).
  • No se como actuar ante ciertas situaciones.
  • Puedo hacer comentarios ofensivos sin darme cuenta.
  • Tengo problemas para interaccionar con otros.
  • Interpreto fatal los dobles sentidos. Tengo dificultades para entender las intenciones de los demás.
  • No sé interpretar intuitivamente los sentimientos de los demás.
  • Necesito saber explícitamente qué esperas de mí.
  • Hablo mucho pero no me interesa lo que me dicen los demás.
  • Me cuesta seguir las conversaciones largas y cuando estoy confusa cambio de tema.
  • A veces mi conducta no es la adecuada y puedo parecer muy maleducada (buffffffff … siempre digo lo que pienso, y no de la mejor manera)
  • Me cuesta mirar a los ojos cuando hablo. Me creo todo lo que me dicen aunque sea imposible.
  • (Dicen que …) tengo un sentido del humor muy peculiar.
  • Siempre estoy fascinada por algún tema.
  • La mayor parte del tiempo pienso, escribo y hablo de lo que me interesa.
  • No me doy cuenta que me puedo hacer pesada; y me enfado cuando los demás no me quieren escuchar
  • Cuando estoy nerviosa empiezo a dar vueltas y hacer preguntas de las que ya tengo la respuesta

Por mi profesión yo siempre pensaba en las persona con TEA como ‘los otros’. Os puedo asegurar que cuesta MUCHÍSIMO  pasar de la tercera persona del plural (ellos) a la primera del singular (yo). Pero, evidentemente, no todo tiene que ser negativo.

De hecho, considero que la empatía con personas “como yo” es un sentido que tengo muy desarrollado, especialmente si las trato de forma individual. Puedo percibir y actuar anticipándome para evitar o suavizar ciertos comportamientos. Asimismo, soy capaz de enfocar los problemas de formas distintas a las habituales y, seguramente por ser como soy, tengo una ENORME capacidad de trabajo.

En conclusión, a pesar de ser “Aspie”, siempre he deseado que las personas de mi alrededor estén bien (lo que, equivocadamente, me hacía pensar que mi estado de ánimo o mis emociones eran irrelevantes). El ser madre (y esposa) me ha hecho darme cuenta de que si yo no estoy bien, lo que me rodea tampoco lo está. Este es un cambio de perspectiva muy importante, al ser de negativo a positivo. Es, pues, un auténtico replanteamiento, una adaptación, que se convierte en un gran proyecto vital.

Volviendo a la profesión, mi experiencia más recurrente es que cuando le digo a la gente que tengo autismo, me ven como si no fuera capaz de hacer nada y me convierto en un problema (y me siento inferior, despreciada y desplazada, a veces , incluso, físicamente). Cuando no lo he dicho, he tenido la sensación de no poder expresarme ni mostrarme tal como soy (ni “negativamente” ni positiva), lo que, os puedo asegurar, provoca ansiedad.

Piense por un momento … ¿como veríais trabajar CON un autista? ¿Creéis que el equipo se beneficiaría de esta experiencia?Raquel Montllor

Sinteno en la Jornada Violencia y Mujer con Discapacidad

i Abr 9th No Comments by

 

El próximo día 14 de abril, la presidenta de la Asociación Sinteno, Carmen Molina, participará en una mesa redonda dentro del marco de la Jornada Formativa que la Dirección General de la Mujer  que la Comunidad de Madrid, y el CERMI organizan para dar visibilidad a la mujer con discapacidad y su especial situación de fragilidad e indefensión en una sociedad en la que es frecuente obviar que es doblemente difícil ser mujer cuando se tiene una discapacidad.

No se hablará sólo de violencia de género sino también de lo que podríamos llamar violencia social, porque no siempre es necesario tener una pareja para sentir un doble estigma y una exclusión añadida por el simple hecho de ser mujer y vivir una situación de discapacidad.

La exposición  de Carmen Molina abordará, por primera vez en una mesa de debate la situación de la mujer con síndrome de asperger en nuestra sociedad, con la base de la experiencia vivencial de la ponente, ella misma persona con asperger, y en la que buscará explicar qué características del síndrome han provocado a lo largo de su vida situaciones de vulnerabilidad, indefensión y estigmatización; llegandose incluso a etiquetar a la víctima de una violencia social como la responsable de su propia situación, por su naturaleza autista.

Es especialmente relevante el hecho de que el público asistente a esta jornada formativa estará compuesto por profesionales de la Red de Atención Integral para la Violencia de Género de la Comunidad de Madrid. Esto representa una oportunidad única para dar a conocer el perfil de las mujeres con trastornos del espectro autista, doblemente invisibles en un mundo donde la prevalencia, por razón biológica o de diagnóstico, nos lleva a encontrar a una mujer diagnosticada por cada cuatro hombres en igual situación.

Tras la Jornada, desde Sinteno nos comprometemos a publicar los contenidos expuestos y esperamos que este primer paso sirva para lanzar un  testigo a instituciones, asociaciones y agrupaciones de la mujer y la discapacidad y que consigamos formar grupos de trabajo y debate sobre Trastornos del Espectro Autista y Mujer.

Visita a los simuladores de conducción de Renfe

i Mar 26th No Comments by

Como inicio de los actos de la semana de conmemoración del Día Mundial del Autismo, que se celebra cada año el 2 de abril, ayer 25 de marzo, Sinteno organizó una visita a los simuladores de conducción de Renfe con un grupo de alumnos asperger (1) de la empresa Specialisterne (2). Estos jóvenes, todos estudiantes de informática y futuros analistas y testadores de programas y app’s pudieron conocer cómo se forman los futuros maquinistas de la operadora ferroviaria. Pero sobre todo, tomaron conciencia de la seguridad del transporte ferroviario al conocer de primera mano cómo se mantienen entrenados y activos los maquinistas para estar en condiciones de responder con todas las garantías a la operación tanto de la alta velocidad como de los trenes de cercanías.

Experimentar en propia piel la atención que se requiere para atender señales, mantener las velocidades adecuadas, parar en las estaciones y abrir puertas a los viajeros, no sólo nos ha hecho reírnos de nuestra falta de pericia, sino que nos ha enseñado a respetar y valorar una profesión a veces no del todo bien valorada: la de maquinista ferroviario.

Preguntamos a nuestros amigos por las impresiones de su primera experiencia a los mandos de un tren y esto es lo que nos contaron:

  • Mucho más difícil de lo que pensaba
  • Tuve que atender a diferentes cosas a la vez y me ha costado conseguirlo
  • ¡Dejé a los viajeros en el andén!, cuando pase por la estación de Pitis me voy a acordar siempre de esta experiencia.

Agradecemos a Renfe y a los profesores de la Escuela de Formación, su cariño y el entusiasmo con que nos han recibido.

¡Nos ofrecemos voluntarios para testar sus próximos programas de conducción!

 (1) El Síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista (autismo nivel 1) que cursa con dificultades en la comunicación social pero que no afecta a las capacidades intelectuales, sino que las personas con asperger tienen capacidades, como la concentración, la capacidad de percepción de los detalles, la constancia y la lógica y la comprensión matemática, que les hace muy buenos profesionales en todas las tareas que requieran alta especialización en sistemas y procesos.

(2) Specialisterne es una empresa social de origen danés que promueve la formación de personas con trastornos del espectro autista y garantiza su contratación como consultores de tecnología y aplicaciones de informática.

Asperger: un ejemplo de superación

i Feb 20th 1 Comment by

Hola. Mi nombre es Aitor Cardeña, y actualmente estoy en la Universidad estudiando lo que quiero.

Pero mejor, empecemos por el principio. Nací en 1993 y, como pasa en estos casos, de pequeño me diagnosticaron hiperactividad. Aunque también se diagnóstico autismo completo hasta casi los 4 años, porque no comencé a hablar hasta entonces. A partir de los 4 años, empecé a ir a una asociación de Móstoles con tratamiento psicoterapéutico, y ya fui por el sistema educativo convencional con integración, hasta ahora (Colegio público, instituto de educación secundaria, universidad), con buenos y malos resultados, dependiendo del trimestre y del curso.

Ahora nos vamos a 2007, que es cuando empieza a diagnosticarse mi asperger. Con 14 años, y estando en un instituto de mi Navalcarnero natal, el orientador de ese instituto, después de valorarme, dijo que mi hiperactividad no era tal, sino que sería posible que tuviera otro problema, Asperger. Me mandó a que pidiera cita para ir al Hospital de Alcorcón (Hospital de referencia por esa entonces) para que me hicieran pruebas y una entrevista con una persona entendida. Primero llegó la entrevista con una profesional, que tras hacerme unas preguntas a mí y a mis padres, dictó su veredicto: Asperger. Me mandó con una neuropediatra de ese hospital, que hizo pruebas para conocer el origen de mi Asperger y detectar que era tal, con el resultado de que sí que era Asperger, pero sin descubrir su origen. A la vez de esto, en 2008 empiezo a establecer contacto con la Asociación de Asperger provincial (Asociación Asperger Madrid), que me valoran mi caso en entrevista inicial y me asignan psicólogo para terapia individual al principio y más tarde, terapia grupal con cambio de psicólogo, hasta hoy.

En cuanto a mi parte educativa, conseguí el título de ESO en la recuperación de Septiembre de 2009, tras superar los 4 cursos, y con 2 suspensas en esa convocatoria (Te lo daban con 0,1 o 2 suspensas en esa época y en ese centro, porque cada centro tenía potestad para poner su límite, nunca más de 2). Empecé ese mismo mes el primer curso del bachillerato de Ciencias Sociales, y ese fue mi “Curso Horriblis”, porque en Junio de 2010 me quedaron 5, y en septiembre me quedaron 4, imposibilitando pasar al curso siguiente, y repitiendo por única vez hasta ahora un curso completo. En Junio de 2011 me quedaron 3, pero en septiembre aprobé una, y como dije antes, ese instituto deja pasar con 2, por lo que pasé a segundo de bachillerato, pero en los meses anteriores, la tutora del “segundo” primero de bachillerato me informó de que la Comunidad de Madrid podría fraccionarme el curso en tres años. Lo intentaron desde el centro y se consiguió. El “primer curso” de segundo tuvo 2 asignaturas de segundo y las dos pendientes de primero, aprobándose en Mayo/Junio de 2012 las pendientes de primero (Lengua y Filosofía) y una de segundo (Historia), quedando Inglés pendiente para septiembre, que no se consiguió y tuvo que sumarse a las del curso siguiente. Ese mes empecé el “Segundo curso” de Segundo, con las 3 de modalidad (Economía, Geografía e historia del arte), una optativa (Informática) y el inglés. En Mayo de 2013 aprobé las 3 de modalidad y la optativa, quedando el inglés pendiente para septiembre, que esta vez si se aprobó. Pues así, empezaba mi curso definitivo, el “Tercer curso” de segundo de bachillerato, con Lengua y Filosofía, las más difíciles para mí. Empezó bien en Filosofía y mal en Lengua, porque tuve un 5 y un 4 en diciembre. En marzo, casualidades de la vida, se repitieron las mismas notas. Y llegamos a mayo, el momento definitivo. En Lengua, en examen hecho el 30 de Abril, me dio un 5,3, por lo que conseguí aprobarla. En Filosofía tuve un pequeño problema. Los últimos exámenes ordinarios no me salieron bien y tuve que ir a mediados de mayo a examinarme del último trimestre. Con esa nota y un trabajo que hice en el primer trimestre que solo sumaba a la nota final, el 19 de Mayo de 2014 me informaba la tutora que el resultado de la evaluación era de un 5, por lo que había aprobado y me podía preparar la solicitud del título de bachillerato de humanidades y ciencias sociales.  La rellené y, al entregarla, me ofrecieron elegir entre matrícula de selectividad o matrícula de FP de Grado superior. Como mi sueño es ser periodista, elegí la primera opción y no me arrepentiré por ahora. Estudié varios días las 4 asignaturas obligatorias (Lengua, inglés, filosofía y geografía), y las 2 optativas de la fase específica (Historia del arte y economía).

Y por fin, llegaron los grandes días. Los días 10, 11 y 12 de Junio hice el examen más crucial en la vida de un estudiante, la selectividad. Y llegó el 24 de Junio, día de los nervios y los resultados. ¡Y a mediodía conocí mi suerte! En Lengua me dio ¡Un 9! Y en geografía ¡Un 7 y medio!, después vi los resultados de filosofía y de inglés, que fueron malos, aunque me dio ¡Un 5,75! Que, ponderado con mi 5,53 de bachillerato, me dio un ¡5, 635!, lo que me daba aprobada la fase general y la selectividad. Destacar que las notas de la fase específica no llegaron a 5, por lo que no se tuvieron en cuenta, y la anterior fue mi nota de acceso.

Llegó el momento de elegir la titulación, marcando la casilla de discapacidad. Puse las 4 universidades de Madrid que ofrecen periodismo (En este orden: Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada, periodismo en la Universidad Complutense de Ciudad Universitaria, periodismo en la Universidad Carlos III de Getafe y periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Vicálvaro.). Al final, el 17 de Julio supe que me ¡Habían admitido en el periodismo de la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada por el cupo de discapacidad!

Hice la matrícula, no sin problemas que resolví, y el 8 de Septiembre, día de la Virgen de la Concepción, patrona de Navalcarnero, fui al campus de Fuenlabrada y empecé la carrera.

En Diciembre, aprobé todo lo que llevaba (2 asignaturas, con 6 créditos cada una), y esta semana pasada aprobé el último examen que hice hasta ahora.

Pues este es mi caso. Espero que os haya gustado y que os sirva de ejemplo de esfuerzo. Hasta pronto.

Aitor