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Capacidades diferentes

i Sep 23rd No Comments by

nube de palabrasHace unos días hablaba con mi amigo Manuel, persona entrañable, quien  conoce bien mis actividades en ámbito social. Había ido a un acto de aniversario de una institución social y traía novedades.

Manuel, digo, vino a informarme de lo que él creía que era lo más “in” en terminología social, y, en realidad, lo que me trajo fue un buen disgusto.

–  Ya no se dice discapacidad, se dice capacidades o habilidades diferentes.

¡Estallé!

No podía ser de otro modo teniendo en cuenta mi naturaleza Asperger y el hecho de que nací con capacidades diferentes, por las que he pagado un alto precio a lo largo de mi vida.

Estoy harta de tanto fariseísmo. Cambiamos el nombre y asunto arreglado. Una persona con problemas ya no tiene problemas, tiene capacidades diferentes. Le espeté, haciéndole responsable del término, lo que acabó con una sonrisa por mi parte, ante su cara de sorpresa. Luego se lo expliqué:

Por esa regla de tres, una persona en silla de ruedas tiene funcionalidades diferentes, un ciego o un sordo tienen percepciones sensoriales diferentes. ¿Y un deprimido? ¿Qué tendría? ¿Percepciones emocionales diferentes?

Cuidado con las palabras porque son las que atan la realidad a nuestro cerebro. Cuidado con lo que generan en el ánimo del oyente. ¿Se acuerdan cuando una persona con las actuales capacidades diferentes era un subnormal o un minusválido?

¡¡¡MAL!!!, ¿no? Claro, los prefijos “sub” y “minus” implican inferioridad y no era justo considerar a los seres humanos como inferiores unos de otros. No era correcto dejar en manos de la caridad la subsistencia de las personas. ¿Qué fallaba antes y qué queremos desdibujar ahora?

Muy sencillo la voluntad de reconocer, respetar y amparar los derechos inherentes a la persona. Aquellos que le corresponden por su naturaleza.

Queremos hacer invisibles a los discapaces con términos analgésicos que calmen la conciencia de las instituciones y por ende la de las personas. Cuando una sociedad no quiere atender a sus miembros más débiles procura ignorarlos, fingir que no existen. En siglos pasados se construían lazaretos, hospicios y manicomios, ahora se pretende que no tienen tantas necesidades asistenciales o de apoyo como nos creíamos. ¡A fin de cuentas, tienen capacidades diferentes!

No, señores, tienen, tenemos, derechos. Derecho a una vida digna, derecho a desarrollar nuestras respectivas personalidades, derecho al trabajo y al ocio, derecho a que no se nos  acose en las escuelas ni se nos persiga en el trabajo. Y lo que no se nos debe olvidar es que las instituciones tienen obligaciones. Obligación de asegurar una educación inclusiva y en igualdad, obligación de dotar de empleo adaptado, obligación de asistir al que no puede sostenerse por sí mismo, al que tiene una capacidad diferente, y de proteger al que es acosado y castigar al acosador.

barco y pulpo

Capacidades diferentes. Vale, aceptamos barco como animal marino. Pero acepten pulpo como animal de compañía.

Capacidades diferentes, sí. Protección real de lo que nos corresponde por derecho, también. Si tenemos que salir a la calle a que nos vean y tenemos que reivindicar nuestros derechos encadenándonos a un ministerio, prefiero seguir teniendo una discapacidad. Y a mucha honra.

(Discapacitado (RAE). Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas como tales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas.)

Carmen Molina Villalba (Gestor Cultural, Presidenta de la Asociación Sinteno, Persona con Síndrome de Asperger)

Comments

  1. Inés
    23 septiembre, 2013 at 8:03 pm

    Muy bien dicho Carmen

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  2. Mercedes Martínez Cortés
    25 septiembre, 2013 at 11:58 am

    Hola Carmen, comprendo muy bien tu indignación y la crítica que haces a “cambiar los nombres sin cambiar la realidad”. Una vez dicho esto creo que la perspectiva de capacidades diferentes tiene su interés para hacernos reflexionar. En el caso de Asperger a mi me parece especialmente clara, por ejemplo esa indignación tan “sin matices” que te ha provocado este comentario de Manuel, puede traerte problemas en muchos casos, pero también es una fuente de energía que yo envidio.
    Lo que quieren decir, creo, las personas que introducen este término, es que todos tenemos capacidades que pueden y deben ser útiles para las personas que nos rodean. Por ejemplo un sordo es una persona especialmente adecuada para trabajar en ambientes muy ruidosos.
    Además pasamos por alto una realidad fisiológica, que las personas con un capacidad limitada, tienden a compensarla con el desarrollo de otras (los ciegos con buen oído y olfato, los parapléjicos con la musculación del tronco..) en otros casos puede que sea más dificil de ver, pero estoy segura de que la ley funciona de la misma manera.
    Esto para mí es lo que se quiere decir cuando se habla de capacidades diferentes.De todos modos todo lo que dices en tu post es cierto.

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    • De naranja y rojo
      25 septiembre, 2013 at 12:55 pm

      Gracias, Mercedes, por tu comentario.
      Estoy de acuerdo contigo en que todas las personas tenemos capacidades diferentes. Todas las personas, insisto. Por eso considero que el término no debe aplicarse a la discapacidad. Porque obvia el matiz de dificultad y de superación que conlleva integrarse en un mundo que no ve con buenos ojos la diferencia. Lo percibo hipócrita. Como tú bien dices una persona sorda tiene una capacidad especial para trabajar en un medio ruidoso, pero ¿se valora eso en los empleadores?¿Aseguran las instituciones que su enseñanza responda a su vocación y a sus capacidades? NO. Entonces es, a mi modo de ver es un término analgésico para tranquilizar conciencias.
      Eso sí, que nadie dude de las capacidades que tenemos los discapacitados. Ojalá fuera del entorno sensible pudiéramos hacerlo comprender.

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